La peor decepción de todas es la que puedes llevarte contigo mismo. A veces piensas que te valoras demasiado, y otras que lo haces demasiado poco. Y crees que, mientras tus actos tan sólo te hagan sufrir a ti, tus pecados serán perdonados. Pero, a la hora de la verdad, cuando el cielo es más oscuro, no puedes evitar acordarte de cómo empezó todo, de tu impulsividad y tu inconsciente inconsciencia.
Es un gran error atarse al humo inconsistente, porque, tarde o temprano, te preguntarás si mereció la pena...
Y, ahora...¿es tarde?
¿Habrá que hablarlo no?
ResponderEliminarTe quiero