Llega a tu casa y desmaquíllate. Recógete el pelo y quítate la camisa pensando que lo haces para alguien. Huele las sábanas recién lavadas, corrómpelas con tu olor a tabaco, y piensa seriamente en dejar la mala vida. Ama lo que tienes, y ríete de tu existencia. Cierra los ojos, y hazte creer que mañana será otro día...
(...y llora egoístamente si aún tienes energía.)
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