Posiblemente el gran secreto de la vida se reduzca a esto. Recordar lo bueno, aprender de lo malo, y hacer que los pasos hacia atrás sólo sirvan para coger carrerilla...y seguir, seguir, seguir andando, dejar que pasen las semanas aprovechando las cosas buenas que puedan ofrecerte las circunstancias.
Éste es mi remedio para poder sonreir los días extraños, en los que mi bipolarismo inesperado se presenta, y siente deseos de matarme lentamente. Él me hiere y me comprende al mismo tiempo, y conforme pasan los años, nuestra relación se hace más estrecha, aunque yo no le acabe de ofrecer mi confianza.
Es curioso lo fácil que es acomodarse a lo cómodo (¡válgame la redundancia!).
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