Año tras año, los mismos tejados. Las nubes viajan en la misma dirección, y el Sol ciega como siempre lo ha hecho. Momento tras momento, todo sigue en su sitio, pero yo sólo pienso en removerlo y recrearlo. Quiero escabullirme de las farolas que vigilan mi ventana...y del aire que choca contra ella.
Mi camino ya ha sido estrenado, y volveré a ver la misma estampa cada día, cada hora, cada segundo. Hoy empieza un año duro, y tan sólo espero, anticipadamente, que mi denso sudor merezca la pena.
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