Hoy tengo ganas de comerme el mundo, de pintarlo a mi gusto, y de coserlo a mi conveniencia. Es una gozada ver claramente el camino para alcanzar tu objetivo más deseado, aunque cueste o lastime. Quiero correr, gritar, huir, empezar la siguiente etapa y sobre todo, hacerme valer y vivir para mi. Después de todo, tú misma eres la persona que menos te decepcionará y que más te querrá –digan lo que digan, ésa es la verdad-.
Recuerdo la última vez que me sentí así. Mis pies descalzos sentían el frescor del suelo, y una corriente de aire me envolvió sutilmente. Reflexioné sobre lo que verdaderamente merece la pena, y una sonrisa inconsciente apareció en mi cara Fue entonces cuando visioné nuevos horizontes y comprendí, efectivamente, lo maravilloso que es sentirse vivo
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